El bolso de verano: cómo elegir el que de verdad necesitas

El bolso de verano: cómo elegir el que de verdad necesitas

Las revistas y las redes se llenan, todos los veranos, de bolsos que hay que tener, los que son tendencias y los que llevan todas. ¿Qué pasa? Muchas mujeres acaban comprando uno que en septiembre está en el fondo del armario sin usar porque en la vida real no terminan muchos de funcionar.

El bolso de verano perfecto es el que se adapta a lo que tú haces, a dónde vas y a cómo te mueves entre junio y septiembre.  Encontrarlo requiere hacerse unas preguntas antes de comprarlo.

La pregunta que casi nadie se hace: ¿para qué lo necesitas?

El bolso de verano es un accesorio que te acompañará en situaciones muy distintas y lo que funciona para una no funciona para otra.

No es lo mismo un bolso para ir a trabajar en verano, donde sigues necesitando capacidad, orden y un aspecto cuidado, que un bolso para las vacaciones en la playa, donde priman la ligereza y la resistencia a la arena y la sal. Ni es lo mismo un bolso para una boda en agosto que un bolso para un sábado de dar una vuelta y tomar algo.

Antes de mirar qué hay en las tiendas, vale la pena pensar en cuál de estos bolsos es el que más necesitas tú este verano para evitar "malgastar" el dinero. Puede que sean dos o uno con el que tengas suficiente.

Los tipos de bolso de verano y para qué sirve cada uno

El bolso de rafia o cesto. Es el icono del verano y por algo lleva décadas siendo el rey. Funciona en la playa, en el mercado, en un paseo por el casco histórico, en una comida informal en una terraza, en viajes, etcétera. Incluso las carteras de mano de rafia son ideales para bodas, cenas de noche, fiestas y cualquier ocasión. Si buscas un bolso todoterreno, uno de rafia es tu bolso.

El bolso de tela o lona. Más ligero y más resistente que la rafia. Cabe más, pesa menos y aguanta mejor la humedad. Ideal si te mueves mucho, viajas o necesitas meter más cosas de las que parecen. En colores neutros o con algún detalle de color puede quedar muy bien incluso en planes algo más arreglados.

El bolso mini o de mano. Para cuando no necesitas llevar casi nada y el look merece un complemento con presencia. Cenas, eventos, bodas, planes de tarde-noche. No es un bolso funcional, es un bolso que completa un look. Hay que tenerlo claro antes de comprarlo para no frustrarse cuando no cabe el monedero, las llaves, las pinturas y el móvil a la vez.

El bolso bandolera pequeño. El más práctico de todos para el verano. Deja las manos libres, no pesa, cabe lo esencial y funciona tanto en looks casuales como en looks más elaborados dependiendo del material. Si tuviéramos que elegir solo uno para el verano, muchas veces es este.

El bolso tote o shopper de verano. Para quien necesita capacidad sin renunciar al estilo. En lino, en algodón o en piel trenzada. Funciona muy bien para el trabajo en verano, la compra o los días en que llevas más cosas de lo normal. El riesgo es que si no tiene alguna estructura interna, todo acaba revuelto en el fondo.

Material: lo que nadie te cuenta sobre la rafia y el mimbre

La rafia y el mimbre son los materiales más asociados al verano y tienen mucho a su favor. ¿Por qué? Son naturales, ligeros, tienen una estética que encaja perfectamente con la ropa de la temporada y envejecen bien si se cuidan.

Pero hay algo que no siempre se dice. No todos los bolsos de rafia están hechos igual. Los que están fabricados con rafia natural de buena calidad son resistentes, flexibles y duran años, pero aquellos que están hechos con rafia sintética o con trenzados muy abiertos y frágiles se deterioran rápido, pierden la forma y acaban pareciendo descuidados antes de que acabe el verano.

Cuando elijas un bolso de rafia, mira la densidad del trenzado, comprueba que las asas están bien reforzadas y fíjate en si tiene algún forro interior. Esos detalles marcan la diferencia entre un bolso que dura una temporada y uno que dura muchos años.

Color: ¿neutro o con color?

La respuesta honesta es que depende de cuántos bolsos tienes y cuántos quieres tener.

Si buscas un bolso que funcione con todo lo que ya tienes en el armario, elige el neutro. Colores naturales como el beige, blanco roto, camel, marrón o negro. Esos colores combinan con prácticamente cualquier look de verano y nunca te van a limitar.

Si ya tienes un bolso neutro y buscas algo con más personalidad, un bolso en un colort ipo terracota, verde agua, azul cobalto, amarillo, mostaza, rojo... puede ser el toque que le falta a muchos de tus looks. En verano el color en los complementos funciona especialmente bien porque el ambiente, la luz y la ropa de la temporada lo admiten con más naturalidad que en otros meses.

El complemento que más transforma un look y menos se valora

En Cowper Hall llevamos años diciéndolo y seguiremos diciéndolo: el bolso transforma un look más que cualquier otra prenda. El mismo vestido blanco con una cesta de rafia natural, con un bolso mini de piel negra y con una bandolera de tela verde da tres looks completamente distintos. Tres sensaciones distintas, tres mensajes distintos.

Es el complemento al que menos atención se le suele prestar en el momento de vestirse, porque la ropa ya está elegida y el bolso parece un detalle, y sin embargo es el que más capacidad tiene de elevar o bajar un look de forma inmediata.

Si te quedas con algo de este artículo, que sea eso.

 

¿Cuál es tu bolso de verano favorito? ¿Eres de rafia, de bandolera o de tote? Cuéntanoslo en comentarios, nos encanta saber cómo os organizáis vosotras.

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